La tempestad

Giorgione - 1508
óleo sobre lienzo - 82x73 cm
Galería de la Academia, Venecia

La tempestad es una de las obras más enigmáticas de la historia del arte, ella en efecto tiene más o menos treinta diferentes interpretaciones, bíblicas, mitológicas, y también alegóricas.

Esta obra representa un paisaje natural con elementos arquitectónicos y tres personajes visibles en primero plano. En el fondo se nota que las estructuras están a punto de ser investidas por una tormenta; estos elementos arquitectónicos tienen varias interpretaciones, en efecto se cree que la ciudad representada puede ser Padua, pero también Castelfranco, y otros suponen también pueda ser Treviso atravesada por el río Sile. Estos elementos arquitectónicos predominantemente eha sido pintados usando muchas tonalidades de blanco, que entran en contraste con el color grisáceo de las nubes desgarradas por el rayo.

Giorgione es el primer pintor que representa en una obra suya el momento real de la tormenta, que se nota gracias al rayo.

Para la realización de esta obra él utiliza colores predominantemente fríos, sobre todo verde y azul con todas sus diferentes tonalidades; en efecto, como podemos notar, los elementos naturales están constituidos por azul y verde. En primer plano los colores fríos acogen tres personajes a la derecha al borde de un bosque, hay una mujer sentada sobre una fuente media desnuda que amamanta al niño y mira al espectador. A la izquierda hay un joven que la mira, apoyado en un bastón.

Las interpretaciones más conocidas son: que la mujer y el niño son Eva y Caín y el joven es Adán, otra es que la mujer representada es Venus y el joven Marte; o bien, en una interpretación bíblica y religiosa, se cree sea la escena del encuentro del pequeño Moisés, que es salvado por la hija del faraón. Los personajes son armoniosos, no hay diálogo, y están divididos por un arroyo. En todo caso más allá de cada hipótesis sobre los significados ocultos de la obra, el protagonista más evidente es sin duda el color.

Por la dulce modulación de sus tonos Giorgione logra crear la ilusión de un espacio con una perspectiva hacia al infinito, como en la realidad viendo un paisaje en el horizonte, además las figuras y el paisaje aparecen entre ellos armoniosamente amalgamados, creando una perfecta fusión del uno y del otro.